sábado, 8 de agosto de 2009

CLINICA DE POESÍA coordinación LILIANA LUKIN

VENTANA EMPAÑADA
por Alejandra Aguirre


Se disipa en mí,

se deja ser,

abandona sus oros,

inunda.



Me adhiero al vaho,

a la neblina de la ventana

que cae en mí, aquieta

y se fuga a través de una rendija.

TALLER LITERARIO PARA CHICOS

Coordinación: Noelia Cappello y Maria Zimmerman

Los chicos, la imaginación y sus detalles



Cuando los chicos cuentan una historia que leyeron, suelen tener buena memoria aunque esta sigue un raro derrotero. A menudo se detienen en detalles nimios, imágenes que refuerzan en ellos algún sentido oculto. Recuerdan por ejemplo el nombre estrafalario de un personaje menor, los pormenores de una escena de acción, o el exacto orden de pruebas que se deben pasar para obtener un objeto mágico. Los detalles, las descripciones en apariencia anecdóticas, como decimos quedan grabadas en los lectores. Los escritores saben que estas descripciones tienen precisamente como objetivo hacer participar al lector –ya sea un chico o un adulto- de la escena del relato. Las descripciones otorgan vida al texto y le dan verosimilitud. O bien al imaginar nítidamente una escena, el lector siente como si hubiera estado allí.

También juegan ese papel las ilustraciones. Incluso los adultos solemos acordarnos todavía de las que acompañaban nuestros libros favoritos.

Sean ilustraciones o descripciones verbales, los textos para chicos sostienen su potencia en imágenes sensoriales. Los escritores que se dedican a este público lector, tal vez más que otros, deben articular un desplazamiento donde los objetos reales son tocados por la varita mágica de la literatura... pero sin dejar de ser objetos en cierto sentido tangibles.

De alguna manera las ilustraciones son un apoyo hacia la abstracción metafórica: una imagen puede impactar en nuestros sentidos y trasladarnos hacia lo imaginario.

De ahí que las editoriales pongan empeño en las ilustraciones, con imágenes humorísticas, artísticas, encarguen series del mismo dibujante, utilicen papel de más calidad, relieves o texturas, tintas; llegando a combinar el texto con sonidos o perfumes en los libros de los más chiquitos.

Varias consignas de escritura que empleamos con los chicos parten de los dibujos, cuadros, fotos. Por ejemplo ofrecimos una serie de dibujos que proponen algún salto o elipsis narrativa. O partimos de las ilustraciones de tapa para que inventen la historia que puede contener ese libro. Una consigna que funcionó bien con chicos de sexto grado que participaron del taller, fue partir de cuadros famosos para imaginar un cuento.

domingo, 2 de agosto de 2009

TALLER DE POESÍA , coordinadora LILIANA LUKIN

Yo iba en el sueño

ínfima

apoyada en sus pies

y él me llevaba.



Yo lo dejaba hacer

sin resistirme

ni objetar.



Caminaba por mí

él

y yo como de seda

minúscula en el regazo

del verdugo.

ESTELA ZANLUNGO

miércoles, 29 de julio de 2009

TALLER "ópera para todos" COORDINACION : ENRIQUE SIRVEN

PROGRAMA PARA 2009
El taller funciona en la "escuela de bibliotecarios"de la Biblioteca Nacional, los lunes a las 16 hs.
operadesdehoy.blogspot.com (para más datos)

Este segundo año nos centramos en la ópera alemana, especialmente en la obra de Wagner. Porque a pesar que la actividad lírica local es muy intensa no se están representando obras de él, son producciones muy caras y nuestros cantantes no las suelen tener en repertorio. Con la excepción de El holandés errante que fue la última que se representó en el Teatro Avenida, una sala grande pero con un foso de orquesta limitado que no permite ir más allá en cuanto a los dramas líricos wagnerianos.
En cuanto a los contenidos empezamos por el principio, aunque dejando a Mozart por el momento, circunscribiéndonos al siglo XIX, consideramos a la única creación dramática de Beethoven, Fidelio, un singspiel como las óperas alemanas del mismo Mozart, con diálogos, pero que excede ampliamente al género, sobre todo en el final que anticipa al mismo de la Novena Sinfonía. También lo hace en sus intenciones éticas, al contar el rescate de un preso político, desaparecido, por parte de su heroica esposa. Lo vimos en una versión histórica realizada en la Opera de Viena con la dirección de Leonard Bernstein y un elenco muy importante, como siempre en pantalla grande con subtítulos en español. Luego llegamos al emblemático El cazador furtivo de Carl María von Weber, una leyenda romántica alemana con todos los ingredientes para serlo, la presencia de la naturaleza pero también desde su lado hostil, tenebroso, inquietante. Un pacto con el diablo que deberá medirse con las fuerzas celestes, mientras que en la tierra, prima el color local también en las marchas y danzas. Una obra poco conocida todavía por aquí, la cual como excepción tuvimos que conformarnos con subtítulos en inglés.
Después hicimos un paréntesis en cuanto a lo germano para considerar al francés Berlioz aunque a través de su versión del mito faústico que tituló La condenación de Fausto. Porque nos parece que es él quien mejor continúa el trayecto anterior a Wagner, incluso con su pose y sus desmesuras. También por lo ambicioso de sus proyectos que no tuvieron la suerte de encontrar a un rey para realizarlos. La vimos en una puesta en escena de La fura dels baus y quién mejor que la compañía catalana si de desmesura se trata. Lo que pareció en su tiempo irrealizable tiene hoy un tratamiento de tipo cinematográfico que lo hace posible.
Luego nos llegó la hora de afrontar la experiencia wagneriana.¿Por dónde empezar? Nos decidimos por Lohengrin, su última ópera romántica antes de los dramas musicales de la madurez. El preferido de los públicos latinos por sus más líricas y atractivas inflexiones vocales. Además del mito que se abre a tantas interpretaciones, que nos habla de la misma postura de Wagner frente al mundo, como elegido, proveniente de un mundo superior y espiritual, al cual la misma razón no debe interpelar...
Después del receso y durante el mismo nos preparemos para que al regreso estemos en condiciones de afrontar el mundo de El anillo de los Nibelungos, si no su obra más perfecta la más ambiciosa y donde mejor pone en juego sus teorías que revolucionaron para siempre el mundo del teatro lírico. Tales como la obra de arte total, la melodía infinita...que son rasgos de la música del futuro como le gustaba llamarla.

martes, 28 de julio de 2009

Taller de lectura de OSVALDO GALLONE

NOTA SOBRE
El desierto de los tártaros
por Alicia Orlando


La reiteración angustiante en las obras de Buzzati, Conrad o Kafka, refiere al vaivén entre pesadilla- realidad.

En "El Desierto de los Tártaros" de Dino Buzzati, la reiteración se encuentra en la inmovilidad absoluta del tiempo y el espacio. Los personajes no pueden dejar la fortaleza ya que el tiempo no transcurre, no hay declinación física en los individuos. El teniente Drogo, protagonista, sabe que han pasado quince años desde su entrada a la fortaleza, pero no tiene conciencia del paso del tiempo. Existe un solo signo real, sus ascensos hasta llegar a coronel.

La dilatación de los acontecimientos se hace infinita (lo que se piensa hacer y lo que se va a hacer cuando estén dadas las condiciones). De ahí la dinámica exasperante de la reiteración. La palabra mañana parece cercana pero inalcanzable. Los tártaros y la fortaleza son la esperanza. Con la venida de los tártaros llegará el día de gloria, y todos suponen a los invasores de distinta manera, pero nadie los ve. Igual ocurre cuando el teniente Drogo se pone una capa y la prenda resulta invisible para los otros.

En cuanto al espacio, la fortaleza es multiforme, sin límites precisos, está en todas partes, todo el espacio es la fortaleza, un laberinto pesadillesco, nadie puede salir y todos quieren hacerlo. Drogo dice que parece un larguísimo muro con nada detrás.

La fortaleza cumple la función del sujeto colectivo, quien mata y quien muere carece de nombre, lo importante es la eficiencia con que se mata y no la muerte, diluyendo así al sujeto singular.

Casi toda la novela está contada desde Drogo. El héroe épico busca la batalla, Drogo tan sólo la sueña, sin haber hecho nada de provecho. Y cuando parece producirse un ataque y posibilidades de batalla, el médico y el coronel lo obligan a irse, razones que provocan tristeza y resignación… pide un catalejo, pero espera no divisar nada, que la carretera estuviese desierta, ni la menor seña de vida.

¿Y si todo fuese un engaño y la novela, una mera fantasía del protagonista?

Consumido por la enfermedad, afronta la única batalla definitiva, en la oscuridad de un cuarto, aunque nadie lo ve, sonríe.

miércoles, 22 de julio de 2009

Clinica de poesía / Liliana Lukin

Poema 25

somos manos que esperan
la caricia naranja
de los muérdagos en flor
su perfume de lámparas
bajo una sombra salpicada de luces

cómo duelen si el arte de
sus dedos minuciosos
bajo un tejido azul
se enredan en un fondo
de hojas caídas.

Inés Bianchi.(integrante de la Clínica de Poesía).

sábado, 18 de julio de 2009

SEMINARIO DE NARRATIVA / OSVALDO GALLONE

LAS RAZONES DEL SEMINARIO

El Seminario de Teoría y Crítica Literaria correspondiente al año 2009 se compone de los siguientes textos y autores: LA CONCIENCIA DEL SEÑOR ZENO, Ítalo Svevo; LA CONDICIÓN HUMANA, André Malraux; EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS, Dino Buzzati; LOS MONEDEROS FALSOS, André Gide; EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS, Joseph Conrad; MEMORIAS DE ADRIANO, Marguerite Yourcenar; LA MUERTE EN VENECIA, Thomas Mann; HISTORIA DEL CERCO DE LISBOA, José Saramago; y EL CASTILLO EN EL BOSQUE, Norman Mailer.

La primera razón que puede dar cuenta de la elección de estas novelas es pedestre, prolijamente arbitraria, pero absolutamente insoslayable: me gustan, las leo y las releo con placer (algunas, como es obvio, más que otras), aspiro a que se transmita mi entusiasmo al respecto. Es el riesgo que se corre cuando uno asiste a un seminario: algo tan subjetivo como el gusto (la empatía, la identidad, la inclinación) de quien lo dicta opera como un factor predominante. Y agregaría: es una constatación tan inevitable como necesaria.

La segunda razón resulta, acaso, tan pedestre como la primera: considero que son novelas, cada una en su registro y en su particular propuesta, soberbiamente escritas. Este argumento no sólo es adocenado, sino que debería ser obvio; pero en una narrativa como la contemporánea (desde la argentina hasta la norteamericana, salvo clarísimas excepciones), donde predomina la escritura basta, tal obviedad deja de serlo para convertirse en una razón de peso.

Creo, por fin, que cada una de estas novelas marcó una época, es paradigmática: desde la introducción del psicoanálisis como tema literario en la ficción (LA CONCIENCIA DE ZENO) hasta la resignada y suicida asunción de la espera (EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS) pasando por la épica (LA CONDICIÓN HUMANA), la brillante introspección (MEMORIAS DE ADRIANO), el diálogo con la más pavorosa oscuridad (EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS), la experimentación de las formas (LOS MONEDEROS FALSOS), la celebración de la ficción (HISTORIA DEL CERCO DE LISBOA), la lenta degradación del sujeto (LA MUERTE EN VENECIA) o el notable riesgo que supone tomar al personaje histórico más inasible del siglo XX e insertarlo en una trama ficcional (EL CASTILLO EN EL BOSQUE).

Razones, pues, no faltan; pero acaso -sólo acaso- tampoco sean necesarias.

jueves, 5 de febrero de 2009

LITERATURA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS (segunda parte) por MARTA ROJZMAN












programando en 1947




Vamos a empezar por definir literatura como un conjunto de textos que forman una tradición. Un conjunto de textos que se enlazan históricamente unos con otros con una manera de producción específica. Producción de significado legible para una comunidad en un momento determinado.

Texto e hipertexto

El conjunto de textos literarios producidos en la época histórica actual está influido o producido directamente en internet. En este caso los textos son hipertextos. Un hipertexto producido o reproducido en la red es un texto con enlaces (links). Estos enlaces remiten a otros hipertextos de contenido también literario, o a fotos, videos, temas musicales o cualquier otro tipo de contenido multimedial.

Autor hipertextual

El autor en la red puede reproducir un texto creado fuera de la red, en el “espacio literario real”, es decir, en el artefacto libro. O puede crear un texto en la misma red, sin anclas “reales”. Tiene a su alcance una gran cantidad de ayudas. En primerísimo lugar, usa el “copy and paste”, corta y pega, con lo cual su filiación, sus precursores a la manera borgeana, se multiplican. Es deudor de autores que pasan a ser anónimos en su escrito. Además de disponer de diccionarios, se multiplican las facilidades de encontrar citas, mapas, autores clásicos, contemporáneos. Le es posible agregar dibujos y músicas que hagan más ameno o más laberíntico su texto.
Puede publicar por entregas como los folletines de Alejandro Dumas.
Se enfrenta con un problema: los derechos de autor en la red. La difusión se amplifica, pero el cobro de los derechos es todavía un tembladeral jurídico.

¿Hay un nuevo estilo literario?

No está del todo formado aún. Pero tiene algunas características reconocibles.
El orden de la narración se ramifica, hay posibilidades de mayor experimentación. Una vez publicado el texto se puede volver a cambiar y corregir ad infinitum. Hay posibilidades de interacción con los lectores.

El ciberlector

El lector contemporáneo que lee directamente de la pantalla a sus autores preferidos tiene la misma velocidad de lectura que siempre, como señaló Ricardo Piglia en su discurso de apertura de la última Feria del Libro. Pero tiene “menor capacidad de aguante”. Los que escribimos para la red sabemos que los textos deben ser cortos o el lector se escapa. Es un lector que posee alfabetismo digital y una computadora a su alcance. Es decir, con todas las letras, es un homo economicus con un ingreso más que medio.
Está acostumbrado a ser un lector salteado a la manera de Macedonio Fernández, señala Piglia en el mismo discurso. Salta de sitio en sitio, de texto en texto, mira fotografías, manda mails, vuelve, escucha música, vuelve al escrito. O a veces no vuelve.
El nuevo lector pertenece a dos tribus: es nativo o inmigrante en la red. Los nativos son los jóvenes, los que crecieron frente a una computadora. Los inmigrantes somos los adultos que llegamos a estar frente a una pantalla cuando estábamos hace tiempo en la edad de la razón. De estos temas hablan con más detalle Alejandro Piscitelli y Nestor García Canclini.


Nuevas formas de edición

Las nuevas tecnologías en el mundo de internet permiten la edición más barata posible. El autor puede ser su propio editor. Esto sucede en las novelas publicadas por entregas en los blogs, de las que ya hablamos.
Todas las formas literarias, desde cuento y novela, poesía y ensayos tienen la posibilidad de publicarse online. Así llegaríamos a un paraíso utópico en el que los pequeños y los pobres se pueden enfrentar a las compañías editoras gigantescas y transnacionales. Todos podemos editar y ser leídos.
La realidad, en este caso, la realidad cibernética, no es tan sencilla ni tan democrática. Los grandes siguen comiéndose a los chicos. La lucha por llevar lectores a las páginas literarias la ganan pocos. O te leen los amigos o posees un tío que trabaja en google.


Librerías digitales y bibliotecas virtuales

Amazon es la super-librería virtual. Los ejemplares se comercializan en todos los idiomas con pagos virtuales, desenvainad las tarjetas de crédito y lo veréis.
Hay otras más pequeñas en otras estructuras comerciales, como por ejemplo, las que se dedican a los ejemplares de segunda mano. Los ejemplares raros, de primera edición, hasta incunables se compran y venden en la red.
Las bibliotecas virtuales tienen como nave insignia, en castellano, a la biblioteca Cervantes. Pero hay muchas y en todos los idiomas. Si uno es de clase media o más, tiene computadora y sus padres lo mandaron a estudiar otros idiomas, puede acceder a ellas. Para este sector de población es un placer acceder con toda facilidad a textos clásicos y modernos.

¿Quién controla la red?

Un poco de paranoia no viene mal en estos casos. ¿Es cierto que cualquiera puede “colgar” una producción literaria o musical? Para publicar, dar a conocer un texto cualquiera es necesario escribirlo y luego tener un lugar, un “sitio” en la red.
El autor depende de estructuras fijas en la red, tales como blogspot, youtube, myspace. Estas estructuras están controladas por los que las generan. O necesita “entrar” en los primeros puestos de los buscadores, si no nadie lo leerá. Para esto hacen falta conocimientos técnicos muy sofisticados o gran poderío económico.
Además, están los controles y censuras políticos de los gobiernos. Hay áreas enteras del planeta a las que no llega internet y cuando llega, está censurada.

Para terminar y hasta la próxima entrega
Invitamos a nuestros distinguidos lectores-papel, los que leen nuestra revista Coartadas “real” a acercarse a nuestro sitio en internet :
revistacoartadas.blogspot.com/
y a los que nos leen en la red a acercarse a la Biblioteca Nacional para recibir sus ejemplares gratuitos en papel.
Marta Rojzman

lunes, 19 de enero de 2009

revista coartadas nº 4


SALVADOR DALÍ


La única diferencia entre un loco y yo

es el hecho de que yo no estoy loco.

Salvador Dalí

Alicia Leonor Orlando

Se considera a Dalí como uno de los artistas plásticos más grandes del siglo xx. Sin embargo, en Dalí hay otra zona, desconocida para muchos, la de ser poeta. Vale preguntarse: ¿El poeta Dalí es tan interesante cómo el pintor?

Sin duda. En cada uno de sus poemas encontramos la misma fuerza que en sus obras pictóricas: leyes absolutas e inesperadas, desafíos a la comprensión, búsqueda y descubrimiento de semejanzas diferentes.

Pero vayamos al encuentro del poeta.

En el prólogo de su libro Rostros Ocultos, Dalí escribe: “...han descubierto en mí dotes literarias, superiores a la habilidad que revelo en mis cuadros. El gran Federico García Lorca, predijo que yo estaba destinado al cumplimiento de una misión literaria...”

Efectivamente, en el epistolario de Lorca figura una carta dirigida al editor Salvador Gasch, diciendo: “¡Qué admirable el San Sebastián de Dalí! Es uno de los más intensos poemas que pueden leerse. En este muchacho está, a mi juicio, la mayor gloria de Cataluña eterna.”

¿En qué consiste lo admirable?, en la cercanía de realidades remotas, donde no importa la lógica sino la efectividad poética. Dalí repudia la fórmula estilística, por eso crea imágenes obsesivas y sinuosas, desde donde reitera su desdén por las meras costumbres.

Aun expulsado del surrealismo, Dalí no baja la guardia jamás, continúa viviendo en surrealista, en su manera de actuar, de enunciar las cosas como si fueran sueños. Lo único que Dalí no se perdonaría a sí mismo es pasar inadvertido.

“Los surrealistas no somos artistas en el sentido exacto de la palabra. Ni hombres de ciencia. Somos caviar, y el caviar, creedme, es la extravagancia”.

“Todas las noches, los rascacielos de Nueva York toman las antropomórficas formas de múltiples y gigantescos Angelus de Millet del período terciario, inmóviles y listos para ejecutar el acto sexual y devorarse entre sí, como enjambres de alacranes antes de la cópula. Es el engastado deseo sanguinario lo que les alumbra y hace circular toda su central calefacción y poesía por su ferruginosa osamenta de diplococo vegetal.”

Con esta prosa, como de endecasílabos barrocos, Dalí se expresa para identificar a Nueva York.

Inspirado por la metafísica, los modelos atómicos, por las teorías de Freud y Einstein, admite:”Cuando no entiendo algo, me invento el significado de las palabras. En el lenguaje científico, todas las palabras tienen magia.”

Estas declaraciones revelan un proceso paranoico. Sacar imágenes de la realidad e instalarla en otra. Su personal visión del mundo inventa sucesivas realidades que pueden ser tremendas, halagüeñas o desoladoras.

Georges Hugnet crítico de Le Figaro Littéraire, hace esta síntesis de la poesía de Dalí: “Es tan impresionantemente auténtica que desconcierta a cualquiera. Es una especie de confesión a lo largo de la cual el poeta manifiesta su amor, sus delirios y sus obsesiones.”

PARANOIA

Podría decirse que Dalí amó la realidad sin acatarla y al mismo tiempo la desdeñó, la negó y la transformó con el manejo de imágenes dobles, objetos que, sin la menor modificación figurativa o anatómica, son al mismo tiempo alegorías de objetos absolutamente diferentes.

El Diccionario de la Real Academia Española interpreta la paranoia como enfermedad mental caracterizada por concepciones delirantes sistematizadas, de curso progresivo, con síntomas de egocentrismo y susceptibilidad.

La paranoia ha sido obsesión en Dalí. El mismo, con singular brillantez, describe el proceso delirante sistematizado, de su obra escrita y plástica, en El Mito trágico del Angelus de Millet .

“La paranoia -dice- tiene la permanencia y la dureza analítica del granito. Las arenas movedizas del automatismo y los sueños se desvanecen al despertar. Pero las rocas de la imaginación todavía permanecen”. Su argumento, apoyado por Jacques Lacán, radica en que la paranoia se encuentra en el extremo opuesto de las alucinaciones por su carácter activo y por poseer método y crítica.

Pero, pareciera que a Dalí le fuera difícil diferenciarlas:”No sé cuándo comienzo a simular o cuándo digo la verdad”, declara.

Julian Levy, en su libro Surrealismo, dice que Dalí ha vivido como hermano con la locura, simulando estados de éxtasis con facilidad e imitando la cordura con dificultad.

El poema “Folleto Acunado en Rústica. Cuna Rústica”, muestra tremendas distorsiones, que corroboran lo antedicho:

“Folleto perdura

Al mismo tiempo declinando

Una taza

Una taza portuguesa cualquiera

Que se fabrica hoy

En una fábrica de vajilla

Pues una taza

Se parece por su forma

A una dulce antinomia municipal árabe

Montada al final del alrededor

Como la mirada de la bella Gala

La mirada de mi bella Gala

Olor de litro

Como el tisú epitetal de mi bella Gala

Su tisú epitetal chacarero y lamparista.

Sí, yo lo repetiría mil veces.”

COMESTIBLE

La obsesión más precoz de sus vivencias le viene de la infancia. El placer voluptuoso de comer y ser comido. “No hay nada que Dalí no pueda comer, era mi expresión favorita de esa época” dice.

¿Por qué la fijación? Porque lo comestible es parte del proceso de su inteligencia creadora, los órganos filosóficos del hombre son las mandíbulas, mecanismo reversible y recíproco de transformación del mundo exterior, que se logra mediante el acto de comer y ser comido.

    “¡Oliva!

    que un hambre atávico

    me impulsa a morder

    para comernos hasta el fondo de

    nosotros mismos.”

Tanto en lo poético como en la pintura, Dalí mezcla sus bulimias de sexo, de agresividad, de sodomía, de creencia, de juicio, utilizándolos como herramientas, para capturar lo irracional, mediante la actividad crítica paranoica.

“La sublime ley fundamental de nuestra religión católica, apostólica, romana y rumana, es engullir a Dios vivo.”

¿Delirio caníbal basado en alucinación sensorial/ visual de la hostia?

Con precisión fantástica y sistemática, dice: “El cretino es un poco como los quesos, hay que saberlos tratar muy bien, y como ocurre con el Camembert, saber cuando están a punto de ser utilizados.”

Otras veces da al huevo frito el valor simbólico de su vida uterina, color de fuego, blando, inmóvil, en las arrugas de claras levemente azules.

“...húmeda seguridad

de una alegría recogida...

flota la embebida impresión de un rojo...

quizá un naranja...

que se vuelve azul...

...dulce y blanco color de un lento envolvimiento

en rítmicas pulsaciones

cada flujo empapa

...alimenta...

...respira riega...

irradia

ata de nuevo con enternecedora ternura...

atenta delicadeza...

...de un húmedo complejo donde todo se dulcifica...

Año 0 menos 3 meses.”

Lo comestible puede teñirlo de matiz erótico:

“Dalí come a Gala. Gala come a Dalí.”

Y puede fluctuar entre la vida y la muerte:

“... si yo como con apetito la sardina, es que lo hago en nombre de los muertos. En nombre de los muertos yo la como vorazmente.”

PUTREFACCIóN

San Sebastián, o Santa Objetividad, puede sintetizarse como un texto pictórico que se lee. Pintura que transita mediante palabras. No hay en él privilegio poético sobre la pintura o a la inversa. Bretón, atento a la obra, la califica de “fusión de las dos artes”.

San Sebastián es un largo poema de gran fuerza vital, donde se describe, con afinado ritmo, un cuadro lleno de contrarios, desnudez irónica y elegancia sombría, que el autor estima de “putrefacción”, no con el significado tradicional del término, sino a modo de valor simbólico respecto al romanticismo tardío, sensiblero, cursi y desacreditado. Obra que junto a El Mito Trágico del Angelus de Mollet, son fundamentales para analizar la filosofía daliana, donde se conjuga la exactitud de la mirada con la putrefacción irracional de lo mirado

El poema, pese a lo complicado e inconexo, puede dividirse en una introducción, que se resume en un párrafo: “Ironía es desnudar, es el gimnasta, que se esconde tras el dolor de San Sebastián y es también este dolor, porque se puede contar”.

Contar el dolor del mártir, no de manera patética, contar con ironía, el santo desnudo se transforma en gimnasta. He ahí la realidad delirante.

Luego viene la descripción pictórica-poética-estética de San Sebastián y su agonía, desfile de modernidad, artísticamente enumerada, puro pretexto para una estética objetiva con que Dalí despliega una serie de conocimientos físicos, cibernética, alternancia de baquelita y níquel, Coca cola y arte pop, jugadores de polo, escenas de cine. Por otro lado oscuras larvas pegajosas, fronteras viscerales y putrefactas en el párrafo final:

”Putrefacción: El lado contrario del vidrio de multiplicar a San Sebastián correspondía a la putrefacción. Todo a través de ella era angustia, oscuridad y ternura aún, por la exquisita ausencia de espíritu y naturalidad. Precedido por no sé que versos de Dante, fui viendo el mundo de los putrefactos: los artistas trascendentales y llorosos lejos de toda claridad, cultivadores de todos los géneros, e ignorantes de la exactitud del doble decímetro graduado. Las familias que compran objetos artísticos para el piano, el empleado de obras públicas, el vocal asociado, el catedrático de psicología”

Dalí es conocedor de su tiempo y se cree el salvador del arte moderno, aunque en la esfera consciente es respetuoso de la tradición y de la fe.

CONCLUSIóN

Desde su aparición el surrealismo se desarrolló paralelamente al psicoanálisis, ambos se apoyaron mutuamente y han colaborado en la transformación de los puntos de mira de la cultura contemporánea.

De tal modo entran a jugar los poderes del sueño, como las fuerzas del inconsciente y la rebeldía, originando la elaboración de un nuevo mito, apoyado por la información sociológica, etnológica y de filosofía.

Salvador Dalí, hábil lector,se coloca rápidamente en los primeros planos, cultiva el arte de la provocación y la imagen ambigua, de ahí que las cosas puedan cambiar o transformarse: razón/ locura, percepción/representación, pasado/ futuro, autobiografía/ imaginación, mezclados con inteligencia.

Su exploración del mundo de lo inconsciente, no con fines científicos sino poéticos y pictóricos, es el equivalente literario del método psicoanalítico con poderosa influencia de Freud. Exploración a la que Dalí da un uso notable: introduce lo maravilloso de lo cotidiano, es decir objetos arrancados de un contexto normal y los coloca en otro muy distinto del orden conocido y tradicional, transformando el mundo “putrefacto” en superrealidad “comestible”, contribuyendo así a la metamorfosis de la figuración.

EL AMOR Y LA MEMORIA (fragmento)

Hay cosas inmóviles como un pan

En los sitios amados

pero no amados con exceso

imitamos con rapidez y cortesía

redispuestos a las influencias coloniales

una visera abrumada como un préstamo

estaba

casi

mal puesta

con

ese lugar colonial

donde

había

muchas varillas

departamentales

otras cosas ciertas

cosas indeterminadas departamentales

en función

del pan

el pan bien dorado

parecido al llanto

al llanto

parecido

a la imagen reproducida en tricomía

de un nido

el nido parecido

al verbo-bandera

Llevaré con rabia

condicionalmente

las cosas apuntadas

o no

colonialmente

englobadas

o

no

muy apreciablemente

por un solo borde

o

por distintos conjuntos

o

por una cosa depositada

o

por semi – cosas

o

por cosas dadas vuelta

o

por las ansas

o

por una cosa colocada

cerca de una costura

mamada por las obras por los mendigos

o

por la imagen de mi hermana.



BIBLIOGRAFIA:

Max Gérard: DALI…DALI…DALI… Publicado por Editorial Galaxis, S.A. (1974). España. Impreso en Francia por Draeger, París.

Ignacio Gómez de Liaño: Dalí. Ediciones Polígrafa, S.A. (1982).

Antonio D. Olano: Dalí Secreto. Círculo de lectores Barcelona (1975) Impreso en offset en talleres Gráficos Corolaire. Avellaneda. Argentina( 1976)

Poesía Surrealista. Antología. Ediciones nubla (1977) Argentina.

W. Hess: Dokumente zum verständnis dez modernen Malerei. Publicado por R. Verlag (1956). Traducción J. M. Coco Ferraris. Ediciones Nueva Visión SAIC (1983) Argentina.

viernes, 16 de enero de 2009

revista coartadas nº 4

LA REVISTA ON-LINE

DE LA BIBLIOTECA NACIONAL

EL ABANICO

“Coartadas”, la revista de los talleres de la Biblioteca Nacional estuvo conversando con Damián Vives, quien junto a Daniel Sorín realizan la revista literaria “El Abanico” representativa de la Biblioteca Nacional: www.abanico.com.ar

Destacó Damián Vives que en “El Abanico” en forma permanente se seleccionan textos de novelistas, narradores y poetas nacionales.

El trabajo sostenido de ambos, nos hace pensar que en la Biblioteca hay un mundo de palabras que nos ayudan a todos a encontrarnos con el misterio y la pasión de la letra escrita, a quienes venimos ligándonos a ella en forma permanente y a quienes recién empiezan.

martes, 6 de enero de 2009

revista coartadas nº 4

TALLER DE TEATRO

Coordinador: Rafael Fernández

Este taller viene funcionando desde hace más de tres años y está abierto a todo público adulto con o sin experiencia.

Normalmente, a partir de la predisposición y del nivel de conocimiento de sus integrantes, se implementa una dinámica de trabajo adecuada a dicho grupo.

En general, el taller se desarrolla a través de juegos dramáticos y ejercicios relacionados con la liberación expresiva, la auto-confianza de sus componentes así como también la relajación. El objetivo del taller, en términos globales, tiende a acercar a sus integrantes a la comprensión del teatro desde la práctica y la actuación. También se aborda el estudio de la literatura dramática a través de la lectura y análisis de obras clásicas del teatro Universal.

Julian Howard

Entrevista realizada por J. Braguinsky y J. M. Warijchuk

P: Quisiera que brevemente nos cuentes sobre tu trayectoria teatral.

Howard: Hace 35 años que soy teatrista, fui integrante de “Los Volatineros” grupo teatral que hizo obras tales como el herrero y el diablo, hola Fontanarrosa, Cajamarca, que porquería es el glóbulo. Este año hice unas 6 o 7 puestas en escena, un homenaje a Borges en el edificio de la vieja biblioteca nacional, hice el stand de la biblioteca nacional en la feria del libro, con una propuesta muy osada, ellos me hicieron un planteo y entre el planteo que me hacían ellos y lo que quería yo llegamos a un acuerdo. Aparte hice obras de teatro en Argentina y otros países junto a los volatineros, y actualmente dicto un taller de apreciación teatral en la biblioteca nacional.

P: Antes de entrar en tu metodología dentro del taller supongo que tendrás una larga experiencia como pedagogo.

Howard: Como docente si, soy docente desde el año 1974, fui ayudante de cátedra de Raúl Serrano y fui docente de varias y diferentes cátedras del conservatorio nacional de arte dramático, lo que hoy es el departamento nacional de arte dramático dentro del Instituto Universitario Nacional de Arte (I.U.N.A). Y también enseñé acrobacia porque dentro de las técnicas corporales la que más me interesa para el actor es la acrobacia y he hecho montajes de circo. He hecho varias obras y puede que parezca tonto pero he montado los Power Rangers. He hecho mucho trabajo corporal, llevo una tarea docente de 32,33 años.

P: Supongo que estarás interesado en lo que hoy está en el tapete que es la “Hibridación” con otras artes, como la video poesía, poesía vinculada a la plástica.

Howard: En el 90% de los espectáculos que yo participé o hice fueron en base a materiales que no fueron hechos para teatro. En general pienso que el dramaturgo todavía escribe pensando en un escenario tradicional del teatro y esto no me resulta tan renovador como lo que encuentro en otras formas de la literatura, adapto novelas por ejemplo. Me resulta más movilizador trabajar con novelas ya escritas como el Martín Fierro que es un poema gauchesco que no fue escrito para teatro, y he logrado montarlo en teatro. Este año monté un trabajo con distintas novelas de Manuel Puig o por ejemplo el stand de la biblioteca nacional donde usamos material no dramático, usamos cuentos de Borges o de Cortázar, o de Wernicke o de S. Ocampo o Alrt el astrólogo de los siete locos.

El primer teatro que yo me imagino nada tiene que ver con el teatro antropológico de barba. Yo imagino que la primera representación ocurrió más o menos así un hombre de neanderthal o de cromañon cazó un animal entonces otro hombre de neanderthal o de cromañon le preguntó como lo hizo y este se lo empezó a contar y este se murió de risa y entonces le dijo –vení, vení, contáselo a mi tribu- y así fue como pasó. Entonces para mi la narración dramática es muy importante y esto está resaltado por Brecht, para mi el dramaturgo más importante del siglo pasado.

P: Entonces vos estás diciendo que en el teatro lo central no es el cuerpo sino la narración.

Howard: No, no es así como vos decís para mi el teatro le pertenece al actor no al dramaturgo. Yo admiro a Shakespeare, es enorme yo tengo en casa un libro de él que es mi Biblia, pero él no me sirve de nada si no tengo un buen actor que lo está representando. Yo busco que el actor que lo represente sea orgánico, fiel, cuando Picasso pintó el Guernica, ¿que pintó?, supongo que pintó lo que a le gustó pintar, cuando León Gieco compone una canción ¿Qué compone?, Lo que a él le gusta compone, entonces ¿Por qué el actor no actúa lo que a él le gusta? Yo parto de eso, el actor tiene que hacer lo que a el le gusta. Si vos sos un actor que está trabajando conmigo y haces un “Mercucho”, que surge de vos y que a vos te gusta, entonces ese Mercucho, tiene las siguientes características: 1) único, no hay otra persona que haga Mercucho como lo vas a hacer vos 2) va a ser creativo porque no hay otra persona como vos para hacer Mercucho 3) original. Entonces si yo logro extraer de vos el Mercucho que te gustaría ser van a desaparecer todas las dificultades técnicas. Si vos estás haciendo algo que te gusta te gusta mostrarlo entonces no hay más inhibición. Yo corro por otros caminos que no corre la educación actoral tradicional que descubre tus dificultades y machaca sobre esas dificultades para superarlas, yo no le doy importancia a eso.

P: Más que una suerte de fidelidad al texto es una fidelidad así mismo.

Howard: Exactamente, yo creo que el artista, el creativo, es una persona fiel a sí misma, no importa cual sea el modo imperante o la moda, lo que importa es que el actor sea fiel a él, todo esto parte de que yo creo que el teatro es del actor y del espectador. Yo trato de juntar lo más posible la relación espectador actor. No soy de esos directores que hacen una marca, si el actor me pregunta si se puede parar yo le contesto ¿Y si tenés ganas? Como mi trabajo es muy personalizado estoy muy convencido de lo que tiene el actor que hacer.

P: Ahora vamos a hablar de tu metodología en el taller de la biblioteca nacional.

Howard: Yo soy un docente que a lo largo de mi experiencia fui cambiando y no sé si tengo una metodología muy clara sé que tengo un mecanismo para enseñar. Por eso cuando los directores de la biblioteca me propusieron hacer un taller de teatro, no me llamaba la atención hacerlo como lo hago en otros lados y decidí hacer un taller de formación del espectador porque a los actores los formo y el espectador ¿Por qué no puede ser formado?, yo cuando voy a ver teatro disfruto hasta de los espectáculos malos yo soy un buen espectador, porque no hay en teatro lo que si hay en plástica por ejemplo que es la materia que se llama sensibilidad visual o como en música que hay una materia llamada apreciación musical. Yo no puedo asegurar que tengo una metodología pero sí puedo asegurar que vengo con una propuesta de una mecánica y esa mecánica es muy simple, elijo una obra de teatro, que esté en cartel, entonces buscamos el guión, si no es un libro publicado, yo lo llamo por teléfono al autor, le explico para que es y me lo da.

Entonces vamos leyendo el guión en el taller y junto a todos los alumnos vamos fantaseando con como sería una puesta en escena de ese guión, como una lectura flotante, después vamos a ver el espectáculo que está en cartel con otro bagaje de información, el resultado es que siempre los alumnos me dicen que disfrutan más del teatro, el espectador tiene que gozar del teatro, entonces yo busco darles elementos para que ellos disfruten más.

P: ¿Cómo podríamos ubicar esto que nos contás como critica teatral o análisis de texto?.

Howard: No, no tiene nada que ver, no hacemos un análisis de texto ni una critica teatral, es una lectura flotante la que hace cualquier director de teatro la primera vez que hace una obra, a ver, a mi me dieron hace poco una obra no estrenada de Copy, entonces yo la leí, y al mismo tiempo que la leí iba fantaseando como haría yo una puesta en escena de eso y me fui encontrando con las dificultades y fui encontrando las soluciones, porque al mismo tiempo que leo me doy el permiso de fantasear con eso. Eso es lo que en teatro se denomina lectura flotante. No hago ningún tipo de análisis, yo parto de mis gustos, veo si la obra me gusta o no, si no me gusta no la monto.

P: Yo relacioné lo que vos me decías de la lectura flotante con lo que en poesía se llama escritura automática, donde uno va asociando, jugando con el inconciente, lo que de alguna manera hicieron los surrealistas.

Howard: Absolutamente, yo este año hice trabajos de poeta, que es un ensayo poético de Octavio Paz y se trata de lo que le pasa un poeta cuando trata de escribir, que a veces las ideas no vienen a veces vienen todas juntas, a veces las palabras tienen formas, sonidos, son como unidades es lo que decía James Joyce, alguien que suelta la lapicera y escribe por asociación sonora. Eso le pasó a Octavio paz, que en otros momentos dice que un día eran las 11 de la noche y ya se habían ido todos de la casa y el descubrió que se había fumado el último cigarrillo, entonces buscó por todos lados y no encontró ningún atado, no tuvo más posibilidades que ponerse el abrigo, bajar las escaleras y enfrente de una noche congelada, un frío, neblina y va buscando donde comprar cigarrillos, y los quioscos están cerrados y dice de repente sentí, no sentí, pasó, rauda, la palabra la que estaba buscando, se le vino a la cabeza y la empieza a perseguir y no la ve y entonces la compara con un tiburón que muestra la aleta y se esconde, y lo único que lee es cri, cri ¿Qué?, Cristo, critica, crimea, Cristina, cristal, criterio, cri ¿Qué?, Hasta que finalmente la puede pescar y empieza a describir la palabra dice que se presentan a cualquier hora en cualquier momento, en general vienen de negro, de un negro espeso parecido al humo del carbón, y esa circunstancia permite cópulas, aglutinaciones, enumeraciones, ramificaciones, incestos entre familias de palabras, es muy hermoso, pero es parte de que yo puedo leer eso y que eso puede golpear. Armé un espacio como de cuatro metros de diámetro lleno de bollos de papel, uno de esos cosos grandes de papel que yo pueda arrancar y tirar, y armé como si fuera el sótano de Octavio paz, donde Octavio Paz escribe y le puse el orden que a mí me correspondía no el que O. Paz le dio. A mí me interesa contar lo que puedo contar.

P: En este curso de apreciación teatral, el espectador se transforma en un co-creador del espectáculo.

Howard: No, en algún punto no, es, esencialmente un co creador, al teatro se le puede sacar todo, se le puede sacar: la iluminación, la escenografía, el vestuario, se le puede sacar el escenario, el edificio, el director, todo, lo que no se le puede sacar es, 1) el actor, 2) el visor 3) el receptor de ese mensaje, no es lo mismo que un pintor, Picasso pintó el Guernica, yo lo vi tres veces en mi vida y no estaba él en persona, yo voy a ver películas de actores que ya murieron, puedo, leer libros de autores que ya no están, pero yo no puedo ver teatro si no es en vivo. Es el único arte en ese sentido atemporal. Yo no permito en este taller, que los alumnos me digan es buena o es mala la obra de teatro, no lo permito, eso está muy instalado en el argentino, por ejemplo vos vas a ver una película y salís y decís es mala, y viene otro y dice es buena, y ¿Con qué elementos técnicos decís que es buena o es mala? Vos podés decir me gustó o no me gustó, bueno, sobre gustos no hay nada escrito. La clave es cuánto podemos disfrutar.

P: Para terminar, el espíritu de tu exposición, vos ponés como concepto fundamental el placer.

Howard: Absolutamente, yo camino solamente por los placeres, por eso no creo que pueda hacer una metodología, porque lo que busco son los placeres por lo menos referido al teatro.

P: Howard, te agradecemos muchísimo esta entrevista.

Howard: No, gracias a ustedes

martes, 16 de diciembre de 2008

revista coartadas nº 4

Taller de poesía

Coordina: MARIO SAMPAOLESI

Patricia Alonso

VIEJO MUNDO

“... un grueso muro de promesas incumplidas...”

Cae el sol. La mujer saca, del primer cajón del único armario del único cuarto, un tarro de pomada. Unta los zapatos, regalo de un agradecido, y los lustra, como siempre a esa hora. Taco alto. Negros con hebilla plateada. Colorea las mejillas, acomoda con un broche rojo su cabello, negro con rulos. Mira el pequeño espejo cubierto de manchas de humedad, así la piel de los ancianos. Y sale con la cartera de charol colgando de su brazo derecho. Corta los mosaicos en damero, veintitrés negros, veintidós blancos, la rutina es aplacada por los números. Atraviesa el pasillo oscuro. Pierde. Desde hace muchos años pierde en la tómbola de la victoria. Parada, todas las noches sin descanso, en la misma esquina del barrio de Constitución. Con los pulmones negros apoyados en el paredón anestesia las horas. Huele la grasa de los puestos ambulantes. La pollera roja de vinilo también es oferta ligera. El corset rancio levanta sus pechos aún firmes y atrae las miradas famélicas. Las manos atienden pedidos tan reales como las llagas de su garganta. No hay medicinas en las calles donde sopla el viento gélido del sur. Suspira por una casa con flores amarillas y con un niño durmiendo sobre el pecho; mientras, las baldosas rotas salpican los zapatos.



Jonás Braguinsky

La nada entre los dedos

“las manos que se dan no pesan nada”

Paul Eluard

La memoria

es un sueño

suavidades de agua en la mirada

la nada entre los dedos

la arena

es rastro, huella, mensaje

la nada entre los dedos

un segundo, mil años

iguales en la muerte

antes, después

manos abiertas, gracia leve

la nada entre los dedos














Flora Levi

Final 1

Las sábanas blancas

arden en la piel

pustuloso hueso

trincha carne

Afuera hay fiesta

degüellan los pavos

la sangre chorrea

Entre las paredes

el cura lee la Biblia

alguien llora

en un espacio quieto.













Héctor Luanco

      RAGAZZINA

      Ensoñadora

      la mirada se pierde en la ventana

      imagina el viaje

      de su madre niña

      hacia el exilio.

      La barca cruza el mar

      traslúcido,

      acosada

      por el bruto sol del estío.

      La isla volcánica

      -blancas colinas como calvicies plenas-

      invita al descanso.

      La niña pide permiso a su madre:

      en nívea enagua

      trepa hacia lo alto,

      para bajar

      en alocada carrera,

      sumergiéndose en el mar.

      Repuesta del agobio

      sube de nuevo a la barca,

      que parte hacia su destino

      ¿volverá alguna vez a pisar,

      su rocosa tierra siciliana?



Carlos R. Marchese

    Sobretarde

      ¿Será lo eterno?

      el ir y venir de la gente

      por la calle, la estación

      y el viejo edificio de Correos

      la larga sombra de las torres

      y esa hora de la sexta

      en plaza Miserere

      con el muerto

      solo

      en el medio

      Y dentro de todo

      aquello

      la brisa del balcón

      el color de las nubes

      por el oeste

      la oscuridad

      próxima

      tras surcos

      de luz

      La alegría

      el hálito antiguo

      regresa

      Y cerca,

      la felicidad

      acribillada

      aún se arrastra

      gorgotea

      muy cerca nuestro

      como el rumor

      de un río subterráneo

Alicia Leonor Orlando

      ELLA

      a Isabel Merellano

      Ritmo cercano a un roce

      hasta el final

      no indiferente

      a la ventana con luz

      a la ofrenda de mixtura

      de formas en formas de

      varas de zahorí

      espíritus rituales en tu mano

      acabalgada con anillo de peltre

      como en un tiempo antiguo

      sombras visten tu cuerpo

      isabelizan tu perfil

      pura contemplación

      tu mirada que

      salta al otro lado

      donde guardas tus mantras

      des ordenados

      quebrados

      en comas

      entre comas

      fragmentos de tu rostro

      fragmentos de tu mano

      acabalgada con anillo de peltre

      ¿tras que objet trouvé?

      ¿tras que fantasmas?




MMarta Rojzman


COMO UN LEÓN AL MEDIODÍA

ella le dijo que era hermoso como un león al mediodía, le dijo que no le iba a decir cómo le gustaba su olor profundo, enmarañado como la melena al sol. que no le iba a hablar de su decisión de que le hiciera el amor cuando lo vio en el antro palaciego, antes de que él supiera que la iba a tomar por atrás en el desierto, con el rugido orgulloso en las orejas ardidas, que no le iba a hablar de sus entradas y salidas de escena, que no le iba a decir de la isla, del bibelot, de la máquina de hacerle estallar las ideas, de las antiguas poesías calientes, de los colores del deseo más fuerte, más salvaje. no le iba a hablar de los amoremas infinitos, ni de la danza del abismo deleitoso. sólo le iba a contar que en el museo de la diosa embalsamada su abrazo le produjo el estremecimiento incendiario más fuerte de su vida.

Domingo 17 de agosto 2008











María Fernanda Sánchez Barros

      CONFESIONAL

    “Quien se limita a contemplar / no tiene hambre,

    no se acuerda de sí, de sus raíces, ha olvidado a su

    madre, se limita a buscar información. Le pasó / lo más terrible:

    no desea”

    Juan Gelman

      La realidad del cielo no es real

      Dijo Miguel Angel.

      Después / antes de Gelman, cuando el amanecer

      entró con el sol por la ventana

      nos contamos sueños.

      -Ni un pajarito nos anunció la madrugada,

      -No hay pajaritos, me dijiste.-

      Es solamente así que te conozco, te reconozco(...)

      y vos me conoces.

      Pienso en el exilio del amor y en su destierro,

      veo la ropa al costado de la cama, guardando la realidad

      de la que somos cómplices sin serlo.

      El deseo es necesidad de cambiar lo contemplado

      -Hasta Salguero

      le dije la otra noche a un taxista

      La cristalinidad

      de tu mano en el pincel

      es implacable.-


Juan Marcelo Warijchuk


La cátedra del macho

En una casa de tatuajes, cayó ese oficinista, motoquero, con toques de maricòn sensible; usa traje oscuro y corbata gris de seda. Ese tipo se hace el metalero scuchando Nightwish y O’ CONNOR, mira los Cariñositos y tiene un bolso de “Hello Kitty”. Él está en ese tugurio que apesta, para hacerse un tatuaje de oso cariñoso, ya tiene uno de los teletubbies en el culo y otro de frutillita en el pecho. Se mira en el espejo, escucha Motorhead en su celular con MP3, y saca fotos de los posters de Megadeth y Iron Maiden. Se enorgullece de sus piercings en los pezones, y se hace el duro, con una agenda de Para Ti. Su único deseo fue ese tatuaje multicolórico, lleno de niñez absurda, de amor de niño desamparado. Después monta su moto y se va hacia el departamento, adornado de orquídeas, rosas blancas, almohadones rosados y paredes con cinta púrpura de empapelar. Él es un pseudomarica; para a comerse diez choripanes sin tomar vino y se va a su casa, donde lo esperan: los sillones fucsia, el acolchado lila y una taza de té.

martes, 2 de diciembre de 2008

revista coartadas nº4

TALLER DE NOVELA

Coordina : Mario Goloboff

Gloria Molina

ABDULAH (Fragmento)

Cuando llegué a Barcelona con una maleta de ilusiones a cuestas y un escaso bolsillo, comprendí que la inconmensurable llanura de mi patria había quedado para siempre atrás. Había abandonado también, todos mis afectos y me costaba creer que tal vez por mucho tiempo no los volvería a ver. Debí recurrir más de una vez a realizar aquellos trabajos que los nativos no estaban dispuestos a realizar, porque la necesidad y la desesperación me obligaron. El hambre y la ilegalidad suelen ser malos compañeros y ninguna esperanza menguó, por ese entonces, el desarraigo y la tristeza que me invadieron. Noches enteras de insomnio y pesadillas, compartidas con otros desterrados como yo, que por motivos políticos o económicos, soportando hambre y frío, esperanzados en cambiar el destino, intentábamos en el desamparo de los barrios marginales de Barcelona, fortalecer el espíritu. Había dejado atrás una familia unida y próspera que lloró la ausencia del hijo ausente sin saber que el abrigo y la alegría habían sido reemplazadas por la desnutrición y el llanto. Era aquella más que nada, una desnutrición del alma y si bien el cuerpo no estaba bien alimentado, sobrevivía. Merodeé durante días enteros en la búsqueda constante de caridad y afecto. Visité a algunos conocidos con la esperanza de compartir con ellos una mesa bien servida que me reconfortara un poco. Pero fue inútil. Nadie se dio cuenta que zozobraba y la mano tendida que no sabía pedir limosna, permaneció vacía. Conozco bien la intolerancia y la xenofobia: la he padecido. A veces, abandonaba en manos de Dios mi porvenir, pero no hay como hundirse hasta los tuétanos para bracear desesperado intentando salir a flote y puede más el orgullo que la miseria y el frío. Cuando echo una mirada hacia aquellos años, me recorre el cuerpo un estremecimiento, y a veces, frente a la flama del hogar encendido que ahora calienta mi alma, esa sensación de no entrar en calor, a pesar del abrigo, me vuelve a sacudir por si me hace falta. Sin embargo, pude superar la soledad, porque el exiliado es fraternal y solidario y si alguna vez deba buscar un buen oyente para las penurias de la vida, que aunque sobre el dinero, nunca faltan, sé bien a quien acudir.

Conocí a Abdulah en las ollas populares de los suburbios catalanes, donde el hedor a basura, marihuana y estiércol contaminaban el aire. Aquel chaval que no tenía ni trece años, entumecido por el infortunio se había degradado hasta la prostitución y sin embargo pese a su edad había sido capaz, en un acto de arrojo, de cruzar casi a nado el Mediterráneo sostenido a un cayuco que ya llevaba demasiada gente y que hacia agua por todas partes. Al escuchar sus palabras carentes de toda jactancia, todos los que estábamos allí, enmudecimos de respeto. Desconocía el miedo porque su fe era más fuerte que cualquier otro sentimiento. Y a pesar de un descreimiento feroz en sí mismo, cinco veces al día, extendía una pequeña alfombra que le servía para rezar, y de rodillas clamaba a su Dios, quién sabe que primordiales peticiones. Pero jamás nadie se burló de él, aunque era una costumbre que entre nosotros se practicaba con frecuencia. Al contrario, en las noches de frío, el poco abrigo que había era para Abdulah, y a cambio, con toda devoción y altruismo nos incluía en sus oraciones. Haberlo conocido me enriqueció, me dio las fuerzas necesarias para volver a luchar y me pregunto si no fue su Dios el que me abrió las puertas para que se cumpliera mi destino.

Con mi experiencia a cuestas y el criterio esclarecido no me quedaban más que holgadas ambiciones que llevar a cabo y en eso puse las últimas fichas que me quedaban y me jugué todo para colaborar con el porvenir que venía fructuosamente a mi encuentro. No escatimé ni esfuerzos ni esperanzas, la cuestión era ya no sobrevivir, sino enfrentar la realidad que me devoraba sin remedio y me despojé de aquel disfraz de infortunado que había usado hasta entonces y que a la sazón, comprendí que la gente lejos de entender, lo reprobaba.

Habían pasado diez años desde entonces. No voy a relatar como cambió mi vida, porque sería extenso y no viene al caso. Por aquel tiempo Abdulah vendía el butano envasado con que se calentaban las estufas, por las calles del Barrio Gótico donde yo me había ido a vivir, por un magro salario que apenas le alcanzaba para subsistir. Pero, cuando mis medios me permitieron ayudarlo, lo empleé en el pequeño bar que abrí frente a La Rambla de Les Flors, próximo a La Boquería y que le permitió ahorrar lo suficiente como para instalar una sucursal en Fez, que les permitiría vivir dignamente a su madre y sus hermanos. Aprendió al lado mío los secretos de la buena cocina argentina y del negocio gastronómico, que él sin duda optimizaría, le sobraba inteligencia y aunque nunca había aprendido a leer y escribir, interpretaba bastante bien, cinco idiomas. Pragmático, aprendiz de buscavidas, negociante idóneo, me señaló el camino, muchas veces. Su solidaridad infundió en mí la necesidad de restituir lo que la vida me había dado. Aprendí de él que, aunque uno no consiga hacer realidad los sueños, no todo son reveses y que la amistad trasciende cualquier frontera.

Empeñado en regresar a su tierra no encontró obstáculo que no pudiera salvarse. Dispuso todo para partir para el mes de Ramadán y esa última noche cenamos en mi casa. Los viejos recuerdos nublaron nuestra vista, un dolor sordo enmudeció nuestros corazones y cuando ya no nos quedaban más lágrimas ni risas, se levantó, se quitó un pequeño amuleto que había llevado atado a su cuello y me lo dejó en las manos. Lo acompañé hacia la puerta, nos despedimos con un abrazo que me pareció eterno y verlo partir me dejó un vacío que todavía no he podido llenar. Lo había aprendido a querer como se quiere a un hermano, como se debe querer a un hijo y me pregunté si acaso la vida le pagaría con creces tanto sufrimiento. Y oré, como había orado él por mí, para que Alá lo acompañara en ese largo regreso a casa. Y aunque, desde entonces no lo he vuelto a ver, sé que, a la hora del crepúsculo, cuando irremisiblemente cae la noche, él también piensa en mí.

Pablo Puente

El TUERTO (fragmento)

En este lugar no tener un ojo pasa a ser un mérito, un símbolo de virtud. Los ojos se pierden en pelea y, como una nariz plana, dan fe del coraje mostrado alguna vez.

Con el ojo bueno, único, puede mirar fijo, desafiante, un rato largo. La mirada del observado puede ir y venir simulando entretenerse un tiempo con el humo del cigarrillo, con la botella transpirada, con el cenicero rebalsando de filtros y ceniza, y volver a toparse con la de él, clavada, como de vidrio, brava, inerte, sin expresión, desprovista de todo rasgo de temor o de cualquier otro sentimiento. Entonces, ignorar lo que pasa adentro de esa cabeza no es poco. Da miedo no saberlo. La noche lo hizo así. Seguro. Vivir de noche. Dormir desde que el cielo claro anuncia otra madrugada hasta no tener más sueño. Abrir el ojo de a poco. Levantarse hambriento a disfrutar sin ninguna culpa la comida que no pagó. Tener el inmenso coraje de sobrellevar la existencia como un salvaje más. Andar la oscuridad. Todas las oscuridades, no algunas. Saber cada baldosa, cada cordón, cada rincón misterioso. Pelear cada combate con el odio justo, con el miedo exacto. Aunque siempre lo vi inmóvil, puedo imaginarlo andando en la semipenumbra que resulta del alumbrado público. Bajo estrellas brillantes, incontables; bajo el cielo hecho de plomo que tapa la luna con maldad. Corriendo para cruzar la calle con la ilusión de un refugio seco en la otra vereda, a través de una cortina de lluvia helada de invierno. Puedo imaginarlo peleando. Sacando las manos veloces. Lastimando. Haciendo brotar la sangre rival. Arrancando, por qué no, otro ojo para vengar el que ya no tiene. Dejando, vanidoso y compasivo, huir al contrincante malogrado. No necesita fumar o tomar cerveza o whisky para ser sensual. Le basta su porte guerrero. La cabeza altiva ahora se mueve unos pocos milímetros, décimas de grado, siguiendo con atención módica la bola que marra su destino en la mesa de pool. El partido es malo. La esfera blanca parece ir la mayoría de las veces para donde quiere y, de vez en cuando, hasta se sale de la mesa y rebota por el piso, entre los pies de los parroquianos voluntariosos que la buscan para devolverla a su confín natural.

Uno de los jugadores, enfundado en una campera de motociclista hecha de un cuero que merece ser cuerina, es el innegable campeón del lugar. Hace desfilar a sus rivales que, sin pena ni gloria, van colocando las fichas, que son a la vez comienzo y apuesta mínima del juego. Un boliviano que tiene en la oreja izquierda un aro del que pende una cruz parece estar cerca de prevalecer, pero al final cae como todos. Antes, el desafiante fue un hombre con un brazo muerto y una forma extraña y limitada de tiro, causada por su defecto. —¿Con esa técnica rudimentaria pretenden ganarme? —les pregunta el campeón con sonrisa sobradora, mientras le hace una seña al que sigue para que ponga su ficha. Este es un adolescente de risa fácil y sonora. Tiene puesta una remera que evoca la tapa de uno de los discos de los Redondos con la palabra “oktubre”. Debiera estar en otro lado. Quizás todos debiéramos estar en otro lado. Este lugar no tiene nada de malo, pero tal vez todos debiéramos irnos a uno que tenga algo de bueno. Tal vez. Sin embargo, el chico mira a sus compañeros de noche, que lo doblan en edad —aun el más joven—, con admiración inocultable. Se burla de ellos y otra vez estalla en carcajada solitaria. Es un gesto que afirma su pertenencia al grupo. A este clan de perdidos que distraen sus penas como si la vida fuera una bola negra con un ocho pintado. No es difícil notarlo: casi todas las figuritas de su álbum están acá.

Hay humo y una suma de olores que, combinados, no resultan ser ningún olor.

La Quilmes corre como si fuera gratis, obnubila y ayuda a encontrar algún rasgo sensual en la mesera. Esas cosas que la sobriedad suele negar. Algo muy oculto. Algo que la separa definitivamente de las pasarelas de alta costura y, no obstante, la convierte en la reina de este lugar. Dos prostitutas comparten una charla en otra mesa. Parecen hablar de temas cotidianos. Están pasadas en edad y en kilos para su oficio. Las caras tiene el cansancio no de un día, la jornada aún no comenzó. Es el hastío del tiempo, el agobio de los siglos. La vida les pasó por encima bajo la forma de mil cuerpos de hombres, con la promesa de un futuro mejor que nunca llegó. Conservan la risa estentórea, el rictus de lascivia justa en la mirada; nada más. Viéndolas no se imagina una noche de trabajo agitada. Hay algo de grotesco en su ropa, que no disimula excesos culinarios ni defectos morales y contraría cualquier acepción de la teoría de color. La juventud se fue con una promesa de ahorro que nunca llegó a concretarse. El sueño de la peluquería propia, del almacén o de un mínimo kiosco que asegure bien estar. El tuerto no las mira. Puede olerlas, intuirlas. Son parte del paisaje. No atraen su atención. Una pareja de novios entrelaza sus dedos mientras se mira con deseo y, con la mano libre, comparte una cerveza. No parece haber dinero para mucho más. Escuchan una canción que ella fue a elegir en la máquina para, en el trayecto de ida y vuelta, arrancar miradas más o menos discretas bamboleando las caderas, que parecen esforzarse por vencer la opresión que les impone el jean. Los sobrantes que surgen entre el cinturón y la remera demasiado corta despejan toda duda: ese pantalón no es de su talle. El televisor puesto en alto, sin volumen, muestra una velada boxística transmitida desde Las Vegas. Hay joyas, mafiosos indespeinables, chicas de tapa de Play Boy. Otro mundo. Sobre el ring, un negro neoyorkino y un mejicano parecen dispuestos a arrancarle la cabeza al prójimo. Los músculos se tensan y las miradas están encendidas de odio y ambición. La campana que culmina cada round les llega, indefectible, cada tres minutos, como una molestia. Entonces se sientan en sus rincones y escuchan a los segundos con impaciencia. Indiferentes a cortes y cardenales solo esperan volver a pararse. El minuto de descanso se les representa eterno, sirve para recomponer la respiración pero no interrumpe la furia, más bien la acrecienta. Son tipos duros, parece. Sin embargo, tienen sus dos ojos. Se sabe: la pelea con guantes es un arte menor.

Un patrullero pasa cansado por la calle. La baliza se apaga y se enciende y da una intermitencia azul. Agrega de esta forma un toque de color a las tres dominicanas que esperan. La menor no debe tener quince años, las otras dos son más robustas y de caderas poderosas. El auto policial les pasó justo por enfrente antes de parar en el semáforo, pero es como si no las hubiera notado. Ellas tampoco dieron señales de inquietud. Son las dos de la mañana así que la noche está renaciendo. Me quedan pocos cigarrillos. El Zippo rayado pero eficaz que recibí hace tanto como un regalo me recuerda que un día fui un marido en casa propia, obligado a cortar el césped los sábados, con un perro que me recibía, feliz, al llegar del trabajo. Pretéritas noches familiares que hoy me llegan al recuerdo borrosas, como si las hubiera leído en un cuento de Carver, con detalles que la memoria añade o tergiversa, virtudes de mujer que se agigantan y peleas domésticas que hoy aparecen como incausadas, aunque alguna vez sintiera que me acercaban al homicidio.

El tuerto sigue inmóvil en su sitio que es, por su sola presencia, elevado a la categoría de trono de rey soldado. Su quietud ahora es tan absoluta que destaca el hincharse y deshincharse del cuerpo al respirar.

No conozco su nombre. Puede llamarse Félix, Tobías, Fernández, Marcos. No lo sé. Tampoco necesita ser llamado de alguna forma, porque un llamado es una orden y él no da ni recibe órdenes, como ningún otro gato.

domingo, 30 de noviembre de 2008

revista coartadas nº 4

espacio de letras para chicos

Coordinan: María Zimmerman y Noelia capello

La idea de incluir a los chicos en la Biblioteca Nacional se gesta en el Área de Asuntos Comunitarios, por la función social que tiene la literatura. En la formación cultural, este lugar resulta privilegiado para despertar el entusiasmo por los libros. Los ejes son: un taller literario, actividades de lectura con las escuelas o en los barrios, y una biblioteca circulante. Estamos adquiriendo un material interesante de literatura el cual ya circula entre los chicos que vienen al taller. Para los más chicos presentamos “teatro leído”. A partir de esta representación, conversamos sobre los elementos de la ficción y ellos deberán elaborar un cuento o dibujar. Desde el espacio de escritura y literatura invitamos a un grado de una escuela a participar. Y como todo lo que se hace con cariño… aparecen sorpresas que nos encantan – como que una escuela entera se acerque. Los alumnos hacen una recorrida por el edificio y un taller de cuento. Una de las consignas es distribuir muchos libros en las mesas y pedirles que seleccionen uno y observen las ilustraciones de tapa. El hecho de no poder abrirlos les genera curiosidad. Deberán imaginar de qué se trata y redactar una historia, antes de leerlo. El Espacio de Literatura para Chicos se propone acercar a los chicos con los libros, o con las palabras (con las de cada uno). En mi opinión los chicos “de hoy” tienen dificultades para animarse a una redacción, en parte porque son épocas de “crianza tecnológica” lo cual reduce bastante la expresión verbal. Este taller propone que buceen en su fantasía y vuelquen sus ideas por escrito, ayudados por los elementos narrativos que vamos aprendiendo en los encuentros.

CUENTISTAS Y FABULADORES

Cuando me tocó seleccionar qué material pedir a las editoriales, para el Espacio de Literatura para Chicos, me surgió una incógnita. Hay algo que entender, en la crueldad de los cuentos tradicio-nales hechos especialmente para los más pequeños. Actualmente existe una literatura muy diferente, de lo cual me alegro: en los argumentos de las últimas décadas no se pone en juego la vida de un niño o niña, los hermanos no se dan muerte por la herencia, las brujas no guisan chicos ni los gigantes los aplastan, tampoco los reducen el tamaño de un dedo pulgar. Los chicos de los cuentos de ahora la pasan mucho mejor, lo cual tal vez coincida con el discurso de derechos de la niñez… aunque no necesariamente con la realidad. Sin embargo también se puede pensar que al quitar el dramatismo en la literatura, las historias inocuas perdieron atractivo. El escritor Saki, en su libro “Cuentos crueles”, le hace decir a uno de sus personajes, que los niños se aburren cuando personajes buenos, bellos y felices… encima terminan bien. Cuando les leímos algunos “Cuentos Crueles”, los disfrutaron, a pesar de que existe un vecino que mata el gato de unos niños o de que otro chico es castigado con violencia. La diferencia con los viejos cuentos, está en que los niños de Saki logran una venganza sobre estos adultos.

También la fabulación adquiere un sentido liberado de la moralina. En “La ventana abierta”, una muchacha asusta con la historia de una tragedia familiar, a un invitado de la familia. Antes de que la joven le invente esa historia al invitado, se asegura de una cosa: que él no sabe nada de la familia desde hace cuatro años - por eso ubica el episodio como sucedido hace tres. O sea, toma precauciones para que esta fábula pueda ser creída por el hombre que la oye. Y este tema de fabular, de mentir, a mi me parece que esta ligado al tema de la ficción. A medida que nos educan, el talento innato y el gusto por la fábula suelen resultar seriamente dañados. Y al escribir, sentimos que debemos justificar hasta los movimientos más ínfimos del relato... por temor a que nos crean. Los chicos suelen acceder a la fantasía cuando no sienten la obligación de mostrar que son tan sensatos o tal vez cuando tienen algún permiso para mentir.

María Zimmerman


Cynthia (7 años)

      Mariquita estaba sola al jardín del corazón

      Mirando la noche estrellada

      Con cuentos de amor.

      A Mariquita le pareció un poco raro:

      ¿porqué todo estaba en silencio?

      Una estrella brillaba en el cielo.

      Vio la luna blanca más blanca que una estrella

      Una estrella brillaba como el sol

      Mariquita vio que las pequeñitas formaban un cuello largo

      y las grandes, hacían el cuerpo y las alas.

      Mariquita pensó: ¿qué sería?

      Y las miró bien, bien

      Se dio cuenta que era un

      Cisne.

      De repente vio que se prendía una luz

      De un edificio, despacito se fue abriendo

      La puerta, ¡era la mamá de Mariquita!

      Que la llamaba y cuando desayunaban

      Le contaba lo que había pasado con

      Las estrellas.

Fin