martes, 6 de enero de 2009

revista coartadas nº 4

TALLER DE TEATRO

Coordinador: Rafael Fernández

Este taller viene funcionando desde hace más de tres años y está abierto a todo público adulto con o sin experiencia.

Normalmente, a partir de la predisposición y del nivel de conocimiento de sus integrantes, se implementa una dinámica de trabajo adecuada a dicho grupo.

En general, el taller se desarrolla a través de juegos dramáticos y ejercicios relacionados con la liberación expresiva, la auto-confianza de sus componentes así como también la relajación. El objetivo del taller, en términos globales, tiende a acercar a sus integrantes a la comprensión del teatro desde la práctica y la actuación. También se aborda el estudio de la literatura dramática a través de la lectura y análisis de obras clásicas del teatro Universal.

Julian Howard

Entrevista realizada por J. Braguinsky y J. M. Warijchuk

P: Quisiera que brevemente nos cuentes sobre tu trayectoria teatral.

Howard: Hace 35 años que soy teatrista, fui integrante de “Los Volatineros” grupo teatral que hizo obras tales como el herrero y el diablo, hola Fontanarrosa, Cajamarca, que porquería es el glóbulo. Este año hice unas 6 o 7 puestas en escena, un homenaje a Borges en el edificio de la vieja biblioteca nacional, hice el stand de la biblioteca nacional en la feria del libro, con una propuesta muy osada, ellos me hicieron un planteo y entre el planteo que me hacían ellos y lo que quería yo llegamos a un acuerdo. Aparte hice obras de teatro en Argentina y otros países junto a los volatineros, y actualmente dicto un taller de apreciación teatral en la biblioteca nacional.

P: Antes de entrar en tu metodología dentro del taller supongo que tendrás una larga experiencia como pedagogo.

Howard: Como docente si, soy docente desde el año 1974, fui ayudante de cátedra de Raúl Serrano y fui docente de varias y diferentes cátedras del conservatorio nacional de arte dramático, lo que hoy es el departamento nacional de arte dramático dentro del Instituto Universitario Nacional de Arte (I.U.N.A). Y también enseñé acrobacia porque dentro de las técnicas corporales la que más me interesa para el actor es la acrobacia y he hecho montajes de circo. He hecho varias obras y puede que parezca tonto pero he montado los Power Rangers. He hecho mucho trabajo corporal, llevo una tarea docente de 32,33 años.

P: Supongo que estarás interesado en lo que hoy está en el tapete que es la “Hibridación” con otras artes, como la video poesía, poesía vinculada a la plástica.

Howard: En el 90% de los espectáculos que yo participé o hice fueron en base a materiales que no fueron hechos para teatro. En general pienso que el dramaturgo todavía escribe pensando en un escenario tradicional del teatro y esto no me resulta tan renovador como lo que encuentro en otras formas de la literatura, adapto novelas por ejemplo. Me resulta más movilizador trabajar con novelas ya escritas como el Martín Fierro que es un poema gauchesco que no fue escrito para teatro, y he logrado montarlo en teatro. Este año monté un trabajo con distintas novelas de Manuel Puig o por ejemplo el stand de la biblioteca nacional donde usamos material no dramático, usamos cuentos de Borges o de Cortázar, o de Wernicke o de S. Ocampo o Alrt el astrólogo de los siete locos.

El primer teatro que yo me imagino nada tiene que ver con el teatro antropológico de barba. Yo imagino que la primera representación ocurrió más o menos así un hombre de neanderthal o de cromañon cazó un animal entonces otro hombre de neanderthal o de cromañon le preguntó como lo hizo y este se lo empezó a contar y este se murió de risa y entonces le dijo –vení, vení, contáselo a mi tribu- y así fue como pasó. Entonces para mi la narración dramática es muy importante y esto está resaltado por Brecht, para mi el dramaturgo más importante del siglo pasado.

P: Entonces vos estás diciendo que en el teatro lo central no es el cuerpo sino la narración.

Howard: No, no es así como vos decís para mi el teatro le pertenece al actor no al dramaturgo. Yo admiro a Shakespeare, es enorme yo tengo en casa un libro de él que es mi Biblia, pero él no me sirve de nada si no tengo un buen actor que lo está representando. Yo busco que el actor que lo represente sea orgánico, fiel, cuando Picasso pintó el Guernica, ¿que pintó?, supongo que pintó lo que a le gustó pintar, cuando León Gieco compone una canción ¿Qué compone?, Lo que a él le gusta compone, entonces ¿Por qué el actor no actúa lo que a él le gusta? Yo parto de eso, el actor tiene que hacer lo que a el le gusta. Si vos sos un actor que está trabajando conmigo y haces un “Mercucho”, que surge de vos y que a vos te gusta, entonces ese Mercucho, tiene las siguientes características: 1) único, no hay otra persona que haga Mercucho como lo vas a hacer vos 2) va a ser creativo porque no hay otra persona como vos para hacer Mercucho 3) original. Entonces si yo logro extraer de vos el Mercucho que te gustaría ser van a desaparecer todas las dificultades técnicas. Si vos estás haciendo algo que te gusta te gusta mostrarlo entonces no hay más inhibición. Yo corro por otros caminos que no corre la educación actoral tradicional que descubre tus dificultades y machaca sobre esas dificultades para superarlas, yo no le doy importancia a eso.

P: Más que una suerte de fidelidad al texto es una fidelidad así mismo.

Howard: Exactamente, yo creo que el artista, el creativo, es una persona fiel a sí misma, no importa cual sea el modo imperante o la moda, lo que importa es que el actor sea fiel a él, todo esto parte de que yo creo que el teatro es del actor y del espectador. Yo trato de juntar lo más posible la relación espectador actor. No soy de esos directores que hacen una marca, si el actor me pregunta si se puede parar yo le contesto ¿Y si tenés ganas? Como mi trabajo es muy personalizado estoy muy convencido de lo que tiene el actor que hacer.

P: Ahora vamos a hablar de tu metodología en el taller de la biblioteca nacional.

Howard: Yo soy un docente que a lo largo de mi experiencia fui cambiando y no sé si tengo una metodología muy clara sé que tengo un mecanismo para enseñar. Por eso cuando los directores de la biblioteca me propusieron hacer un taller de teatro, no me llamaba la atención hacerlo como lo hago en otros lados y decidí hacer un taller de formación del espectador porque a los actores los formo y el espectador ¿Por qué no puede ser formado?, yo cuando voy a ver teatro disfruto hasta de los espectáculos malos yo soy un buen espectador, porque no hay en teatro lo que si hay en plástica por ejemplo que es la materia que se llama sensibilidad visual o como en música que hay una materia llamada apreciación musical. Yo no puedo asegurar que tengo una metodología pero sí puedo asegurar que vengo con una propuesta de una mecánica y esa mecánica es muy simple, elijo una obra de teatro, que esté en cartel, entonces buscamos el guión, si no es un libro publicado, yo lo llamo por teléfono al autor, le explico para que es y me lo da.

Entonces vamos leyendo el guión en el taller y junto a todos los alumnos vamos fantaseando con como sería una puesta en escena de ese guión, como una lectura flotante, después vamos a ver el espectáculo que está en cartel con otro bagaje de información, el resultado es que siempre los alumnos me dicen que disfrutan más del teatro, el espectador tiene que gozar del teatro, entonces yo busco darles elementos para que ellos disfruten más.

P: ¿Cómo podríamos ubicar esto que nos contás como critica teatral o análisis de texto?.

Howard: No, no tiene nada que ver, no hacemos un análisis de texto ni una critica teatral, es una lectura flotante la que hace cualquier director de teatro la primera vez que hace una obra, a ver, a mi me dieron hace poco una obra no estrenada de Copy, entonces yo la leí, y al mismo tiempo que la leí iba fantaseando como haría yo una puesta en escena de eso y me fui encontrando con las dificultades y fui encontrando las soluciones, porque al mismo tiempo que leo me doy el permiso de fantasear con eso. Eso es lo que en teatro se denomina lectura flotante. No hago ningún tipo de análisis, yo parto de mis gustos, veo si la obra me gusta o no, si no me gusta no la monto.

P: Yo relacioné lo que vos me decías de la lectura flotante con lo que en poesía se llama escritura automática, donde uno va asociando, jugando con el inconciente, lo que de alguna manera hicieron los surrealistas.

Howard: Absolutamente, yo este año hice trabajos de poeta, que es un ensayo poético de Octavio Paz y se trata de lo que le pasa un poeta cuando trata de escribir, que a veces las ideas no vienen a veces vienen todas juntas, a veces las palabras tienen formas, sonidos, son como unidades es lo que decía James Joyce, alguien que suelta la lapicera y escribe por asociación sonora. Eso le pasó a Octavio paz, que en otros momentos dice que un día eran las 11 de la noche y ya se habían ido todos de la casa y el descubrió que se había fumado el último cigarrillo, entonces buscó por todos lados y no encontró ningún atado, no tuvo más posibilidades que ponerse el abrigo, bajar las escaleras y enfrente de una noche congelada, un frío, neblina y va buscando donde comprar cigarrillos, y los quioscos están cerrados y dice de repente sentí, no sentí, pasó, rauda, la palabra la que estaba buscando, se le vino a la cabeza y la empieza a perseguir y no la ve y entonces la compara con un tiburón que muestra la aleta y se esconde, y lo único que lee es cri, cri ¿Qué?, Cristo, critica, crimea, Cristina, cristal, criterio, cri ¿Qué?, Hasta que finalmente la puede pescar y empieza a describir la palabra dice que se presentan a cualquier hora en cualquier momento, en general vienen de negro, de un negro espeso parecido al humo del carbón, y esa circunstancia permite cópulas, aglutinaciones, enumeraciones, ramificaciones, incestos entre familias de palabras, es muy hermoso, pero es parte de que yo puedo leer eso y que eso puede golpear. Armé un espacio como de cuatro metros de diámetro lleno de bollos de papel, uno de esos cosos grandes de papel que yo pueda arrancar y tirar, y armé como si fuera el sótano de Octavio paz, donde Octavio Paz escribe y le puse el orden que a mí me correspondía no el que O. Paz le dio. A mí me interesa contar lo que puedo contar.

P: En este curso de apreciación teatral, el espectador se transforma en un co-creador del espectáculo.

Howard: No, en algún punto no, es, esencialmente un co creador, al teatro se le puede sacar todo, se le puede sacar: la iluminación, la escenografía, el vestuario, se le puede sacar el escenario, el edificio, el director, todo, lo que no se le puede sacar es, 1) el actor, 2) el visor 3) el receptor de ese mensaje, no es lo mismo que un pintor, Picasso pintó el Guernica, yo lo vi tres veces en mi vida y no estaba él en persona, yo voy a ver películas de actores que ya murieron, puedo, leer libros de autores que ya no están, pero yo no puedo ver teatro si no es en vivo. Es el único arte en ese sentido atemporal. Yo no permito en este taller, que los alumnos me digan es buena o es mala la obra de teatro, no lo permito, eso está muy instalado en el argentino, por ejemplo vos vas a ver una película y salís y decís es mala, y viene otro y dice es buena, y ¿Con qué elementos técnicos decís que es buena o es mala? Vos podés decir me gustó o no me gustó, bueno, sobre gustos no hay nada escrito. La clave es cuánto podemos disfrutar.

P: Para terminar, el espíritu de tu exposición, vos ponés como concepto fundamental el placer.

Howard: Absolutamente, yo camino solamente por los placeres, por eso no creo que pueda hacer una metodología, porque lo que busco son los placeres por lo menos referido al teatro.

P: Howard, te agradecemos muchísimo esta entrevista.

Howard: No, gracias a ustedes